Entro
al salón del hotel pisando fuerte. Cabeza alta, media sonrisa. Me
siento segura en mi vestido segundapiel, escote V, tacones aguja,
piernas bronceadas, labios rojos. Varias cabezas se giran a mi paso.
Cojo al vuelo una copa de la bandeja de un camarero. Mojo los labios
en el cava. Paseo la mirada por el salón lleno de gente. Resultado
satisfactorio.
Entre
los grupos localizo por lo menos cuatro hombres dignos de tal nombre,
en mi escala particular. Ahora el objetivo es sentarme en el comedor
junto a dos de ellos al menos. Bueno, solo uno, no compliquemos las
cosas. Mejor concentrar esfuerzos.
Elijo
inmediatamente al moreno alto de ojos grises que no ha dejado de
mirarme. Imagino mis dedos entre su pelo brillante mientras empiezan
los besos. Mi experiencia dice que si deseas tocar el pelo, lo demás
sigue bien. Pelo y piel suelen ir parejos en suavidad. Además, la
estatura. Si con los tacones le llego más o menos a la nariz,
descalza mi cabeza se acomodará perfectamente al hueco de su
cuello...
En
fin, que no puedo remediarlo y voy hacia él sin perderle la mirada
—Hola
¿estás
solo?
Sonríe
guasón
—Contigo
no.
—y
coloca su
mano
derecha
en
mi
cintura.
Procuro
que
no
note
mi
escalofrío
tratando
de
sacar
un
cigarrillo
y
casi
le
tiro
el
cava
encima.
Inmutable,
atrapa
mi
copa
de
manera
que
su
mano
izquierda
cubra
totalmente
la
mía.
Otro
escalofrío.
Lo
mejor es que deje ya de disimular.
—¿Comemos
juntos,
entonces?—susurro,
lanzando
el
humo
de
mi
cigarrillo
a
su
oreja,
como
si
fuera
a
darle
un
suave
mordisco.
Su
mano en mi cintura más firme, más posesiva
—Me
encantará.
Además,
si
estamos
los
dos
en
el
congreso,
tendremos
intereses
comunes
¿no?
—Ah,
sí,
el
congreso.
A
ver
cómo
salgo
de
esta.
—Bueno,
yo
vengo
en
representación
de
una
amiga.
Se
echa a reír. También me encanta su risa.
—Vale.
El
caso
es
que
estás
aquí,
y
estás
conmigo
—me
atrae
con
fuerza
hacia
él
y
me
besa
levemente
en
la
sien.
El
tercer
escalofrío.
“Tranquila,
guapa”
me
digo
“o
vas
a
perder
el
control
de
la
situación,
si
es
que
lo
has
tenido
en
algún
momento”.
A
lo
mejor
me
he
equivocado,
a
lo
mejor
hubiera
debido
elegir
otro
que
me
gustara
menos.
Pero
ahora
no
puedo
separarme
de
él,
buscar
otro,
estando
él
aquí.
Si
lo
dejo
me
tendré
que
ir.
Y
si
me
voy,
adiós
oportunidad.
Tan
bien
como
me
lo
he
montado
para
que
me
dejaran
entrar…
—Estás
muy
pensativa,
bonita
—deslizando
su
dedo
índice
por
mi
nariz
y
mis
labios.
Pero
qué
tonta,
¿pues
no
miro
alrededor
para
ver
si
se
dan
cuenta
de
lo
que
está
pasando
entre
nosotros?
Porque
desde
luego
algo
está
pasando.
—Vamos
a
comer,
a
ver
si
te
animas
—y
me
arrastra
al
comedor
cogiendo
mi mano
de
ese
modo
que
me
vuelve
loca,
los
dedos
fuertemente
entrelazados.
Casi
me da pena mientras compruebo que la cápsula del somnífero sigue en
su sitio, dentro de mi bolso. Ya he localizado dónde lleva la
cartera. El anillo y el sujetacorbatas también valen. Seguro que
todo sale bien, como siempre.
Pero
dudo en hacerlo, con
este
todo
es
distinto.
A
lo
mejor
es
que
para
ganar
dinero
así
me
tienen
que
gustar
menos
los
hombres.
O
a
lo
mejor
es
que
no
sirvo
para
este
trabajo.

si estuvieras a mi lado podrías oir el aplauso... genial, luisa... en serio... te metes tanto en los personajes que son REALES, CREíBLES al 100%.
ResponderSuprimir¡que fáciles son algunos hombres! para la suerte de muchas... je je
biquiños,
p.d.: veo que estás probando diferentes plantillas del blog y cada vez son más coloridas y alegres, el naranja es muy optimista y enérgico...
cada vez te haces más visible, luisa, y eso está bien... siempre debemos sentirnos orgullosos de lo que hacemos, sin avergonzarnos... nuestros escritos son nuestros hijos y como tal debemos protegerlos y defenderlos y quererlos y darle la mejor casa.
Secundo, una a una, las palabras de Aldabra. También yo te aplaudo. Muy buena entrada. Muy muy buena.
ResponderSuprimirme encanta pasar por tu casa.
Un abrazo
Me gusta la nueva plantilla, guapa!!!
ResponderSuprimirDel relato, creo que ya lo despedazamos entre todos ;)
Besicos
Lo del somnífero puede esperar a después. Con una pequeña dosis basta, luego....
ResponderSuprimiruffff... a mí el final me ha recordado la super peli de los otros. más besoss. Anna
ResponderSuprimir:-) soy Anna, el anónimo de antes.. y me refería al otro cuento, al de los 5 minutos inesperados.. no a éste. sorry, aún no controlo postear aquí. :-) Anna
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